sábado, 30 de septiembre de 2017

Cuando lo único constante es el cambio

Innovar para no quedarse - El camino a la transformación digital

En 30 años unido a la tecnología, 20 de consultor en marketing y comunicaciones, 5 como director de un diplomado en comunicaciones digitales, muchos como docente y conferencista y decenas como observador de la realidad, cada año re-confirmo una de mis frases de cabecera: Lo único constante es el cambio


En un repaso rápido de la evolución tecnológica, venimos de los años ´50 donde no teníamos redes, en el 2000 se conectaron las empresas y empezaron a intercambiar datos que hoy son procesos, en 2010 las personas ya estábamos conectadas y hoy no nos desconectamos. En Argentina más del 74% tenemos acceso a Internet, hay más de un celular por persona y más del 50% tienen un smartphone.


Internet y lo que llamamos la Sociedad del Conocimiento, cambiaron las formas en las que nos comunicamos, que compramos, consumimos medios, cultura, productos. En definitiva cambiaron y cambian en forma permanente las reglas de juego. Lo que sabíamos, ya no lo sabemos. Y lo que viene es pura incertidumbre.


Pero mi visión es que lejos de tener miedo o paralizarnos, tenemos que tener estímulos para poder surfear de la mejor forma esta ola tecnológica y no quedar bajo el agua. Entender, ser inquietos, no negarse a los cambios en nuestros propios negocios son las claves de la oportunidad que nos dará el futuro.


Es interesante ver y analizar que lo que vivimos en nuestras casas es la validación de lo que llamo los cambios constantes, sin embargo en nuestra vida laboral, profesional y empresarial, tratamos de anclarnos en modelos que sabemos que en algún momento serán diferentes. No sabemos como, pero si podemos percibirlo.


Si hoy compramos pasajes en avión o paquetes de turismo por la web o el celular, si reservamos un restaurante, adquirimos algo en MercadoLibre, vemos una serie en Netflix o en lugar de ir a la biblioteca, tenemos a Google en la punta de nuestros dedos. Si vemos que hay muchas industrias y negocios que se van tecnologizando, ¿porqué muchas veces nos negamos a explorar nuevos caminos, no sólo para mejorar lo que hacemos, sino para expandir nuestros horizontes.?


Quienes me escuchan hablar, saben que muchas veces hablo de la Actitud 2.0, un concepto que yo promuevo que es el de ser inquieto, de preguntarme cada día que puedo usar de nuevo que ayude a mi negocio, desde los procesos a herramientas de comunicación. Esa actitud, que también es la de compartir y comunicar, es la que me motiva a transformar a un competidor en un colega, a alquien que hace lo mismo que yo, en alguien que me puede ayudar a crecer, a pensar juntos con otros miembros del mismo ecosistema, en como mejorar cada día.


Es cierto que la tecnología cambia las reglas. Es cierto que hay trabajos que van a desaparecer o ser reemplazados por inteligencia artificial o robots (como en la era industrial también sucedió frente a los procesos artesanales). ¿Pero que tal si en lugar de esperar la agonía, empezamos a pensar, crear, reinventarnos, actualizarnos en forma proactiva y en consonancia con los tiempos que corren?


Lo que digo se que no es fácil. Pero si es simple de decir. ¿Cómo puedo apalancarme en la tecnología para generar nuevos y mejores negocios, para expandir el que tengo, para llegar mejor a mis actuales y a nuevos clientes, a relacionarme mejor con mis proveedores, a extender mi capacidad comercial, a que mis clientes, tengan tan buenas experiencias con mi negocio, como yo las tengo con otros que me considero un ejemplo?.

El camino es la innovación, el trabajo en equipo, cooperativo, creativo. Es preguntarme estas cosas cada día. Es leer, investigar, aprender. Es no tener miedo a probar. Es estar dispuesto a evolucionar. A cambiar sin miedo al fracaso.

Carlos Mazalan Foto Perfil 2017.jpg

Carlos Mazalán
Universidad Siglo 21


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