sábado, 10 de octubre de 2009

La brecha digital “no existe”, subsiste

Más adecuado que hablar de "brecha digital" es hablar de inclusión digital, o mejor aún de inclusión socioeconómica de ciudadanos y organizaciones, a través de la inclusión digital...
Hoy, la inclusión digital, allí donde las brechas analógicas (fundamentalmente de educación, servicios sociales básicos y distribución del ingreso) están resueltas se está produciendo de la mano de varios factores.
Por un lado, diversos factores endógenos de la tecnología y el mercado:
a) la convergencia,
b) la movilidad,
c) las nuevas interfases y aplicaciones 2.0 masivas, sencillas y útiles,
d) las tecnologías inalámbricas que amplían la cobertura espacial y los lugares de uso (WiFi WiMax, Hot Spots, etc.).
e) los nuevos dispositivos de acceso (smart phones, netbooks, etc)
f) la caída sistémica de precios de dispositivos y servicios fruto de la competencia e innovación sectorial a nivel global.
g) el contagio viral directo, y en red (por cohesión y equivalencia estructural) de usuarios a no usuarios.
h) las curvas de aprendizaje y experiencia de los usuarios previos que retroalimentan colaborativamente a las aplicaciones y a los nuevos usuarios.
En algunos casos estos factores ven limitado o acotado su accionar en la difusión y adopción de TIC, principalmente allí donde el PBI per cápita es medio o bajo, o los niveles de industrialización son relativamente bajos. En esos casos, donde la brecha persiste por condiciones estructurales, pueden de todos modos aprovecharse los factores mencionados y reducir la brecha. Para eso se requiere, voluntad política (sponsor y campeones), programas eficaces convergentes y sistémicos, un ente ejecutor flexible e "inteligente" y la sensibilización positiva de la población. Se trata de políticas (policy) y de regulaciones adecuadas. En estos casos, es un pre-requisito que las brechas analógicas, educación, empleo, los servicios sociales y otros, estén satisfechas mínimamente para la mayor parte de la población.
Un ejemplo destacable es la Provincia de San Luis. En San Luis se invirtieron 58 millones de dólares a lo largo de 10 años, podemos, con criterio contable conservador, considerarlos amortizados en esos 10 años. Con 416 mil habitantes, el costo mensual por habitante fue de 1,03 dólares por persona. Estudios realizados sobre la población demuestran consistentemente su altísima adhesión a los programas de digitalización ( 87 % considera positivo el impacto de las TIC)
No sólo el costo es bajo, menos del 2% del PBI Provincial de un año ( 2008= 3.600 millones de dólares), sino que considerando todos los estudios internacionales que demuestran que las inversiones en TIC devienen en incrementos de la productividad de alrededor de un 1% del PBI (en países industrializados), y tomando de modo conservador para una provincia, país o ciudad en vías de desarrollo, inicialmente sólo la décima parte de eso, es decir 0,1 % del PBI, creciente hasta el 1% al décimo año. Resulta que para el caso citado se obtienen resultados anuales que van de los 3,6 millones de dólares hasta 36 millones al décimo año, en moneda constante. Es decir suficientes "ganancias" de productividad como para:

1) repagar la inversión realizada,
2) cubrir las ampliaciones, mantenimiento y actualizaciones de la infraestructura y equipamiento desplegado.
Conclusiones.
a) La brecha digital, en muchos casos donde el “mercado” no la resolvió, sólo subsiste por falta de voluntad política.
b) La inversión en inclusión digital deviene en incrementos de productividad personal y organizacional.
c) La inversión en inclusión digital se repaga y arroja beneficios económicos mensurables, además del conjunto de externalidades positivas sociales, educacionales, de participación, transparencia y eficiencia del sistema.
d) El costo de la inclusión digital es menor día a día.
e) Maximizar la inclusión digital es posible si están resueltas más o menos satisfactoriamente las brechas analógicas.
Cada día más, los nativos digitales y los nuevos usuarios tienen una apropiación primaria y espontánea de las TIC, para sus usos inmediatos. Una apropiación más profunda, un uso con sentido de las TIC que produzca una mejora de la calidad de vida, del desarrollo humano, de la productividad, de la eficiencia del Estado y la AP, de la participación ciudadana, y otros beneficios y promesas de la Sociedad del Conocimiento, dependerá de la resolución de las brechas analógicas, y no de la llamada brecha digital. Si bien reducir esta brecha tiene efectos positivos sobre la reducción de las analógicas, hay una clara interdependencia entre ambas. La calidad institucional también es, más que una consecuencia de la inversión en TIC, un pre-requisito fundamental que debe acompañar la inclusión, asimismo también debe promoverse la organización en red de todas las actividades.
De no ser así, las promesas de la Sociedad del Conocimiento no se cumplirán, y sus beneficios no se aprovecharán, sólo estaremos “conectados”.
La brecha digital no existe, sólo subsiste. En pocos años todos serán nativos digitales, y todos estarán “conectados”. Nos daremos cuenta entonces que debemos resolver las brechas analógicas, para poder ser una sociedad más abierta, horizontal, colaborativa e innovadora.
Dr. Alejandro Prince

Un caso de Exito: El Banco Itaú usa Cisco

La gente opina en la calle